Y aquí tenemos la segunda parte de la vida de Joan Miró. En nuestro último artículo sobre él, había terminado sus estudios y encontrado su primer trabajo. Su intención era trabajar durante el día y mejorar su técnica por la tarde, pero surgió un obstáculo inesperado: su horario. Tenía que trabajar de 8:00 a 21:00. Con este horario, ¿qué más se puede hacer?
Este sería el punto de inflexión de su nueva vida. De vuelta en Barcelona, Miró anunció a sus padres que iba a convertirse en pintor. Y esta vez, por fin su familia le apoyó.
Joan Miró se convierte en pintor
El futuro artista empezó a estudiar en la escuela de arte de Francesc d’Assís Galí. El señor Galí se dio cuenta enseguida de que a Miró le costaba pintar la realidad e intentó un método de enseñanza singular: primero, Miró tenía que observar fijamente un objeto; después, cerrar los ojos y tocarlo. Tras verlo y sentir su forma, Miró por fin pudo dibujarlo. Más tarde, el artista bautizó esta experiencia sensorial: «la memoria de mis manos».
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Joan Miró empezó a crear su obra bajo la influencia de los movimientos de vanguardia y, en 1918, logró celebrar su primera exposición individual en la Galería Dalmau, una de las más famosas de Barcelona, con 64 de sus obras. Pero Barcelona aún no estaba en la misma sintonía y no vendió ni un solo cuadro. Miró, abatido, tuvo la misma reacción que la mayoría de los artistas catalanes ambiciosos de la época: viajar a París.
Miró en París
¿Sabía que la madre de Joan Miró era buena amiga de la madre de Picasso y que su amistad se remontaba a veinte años atrás?
Cuando la madre de Miró se enteró de que su hijo se marchaba a París, fue a ver a la señora Picasso para compartir la noticia y preguntarle si quería enviarle algo a Pablo. La señora Picasso le dio a Joan Miró un pastel tradicional junto con la dirección de Pablo Picasso.
Ya en París, Miró fue a visitar a su famoso vecino. Llamó al timbre y, cuando el genio abrió la puerta, dijo: «Hola, me llamo Joan Miró, soy de Barcelona y su madre le envía este pastel». Era 1920 y aquel dulce encargo dio pie a una amistad que duró hasta la muerte de Picasso, en 1973.
¿Le gustaría saber un poco más?
El universo de Miró es fascinante, pero su lenguaje único de símbolos —mujeres, pájaros, estrellas y ojos— a veces puede resultar difícil de interpretar por su cuenta. ¡Esa es una de las grandes ventajas de visitar la Fundació Joan Miró con un guía experto! Un guía no solo le ayudará a descifrar los significados ocultos tras sus obras maestras abstractas, sino que también le permitirá recorrer la vasta colección de forma eficiente, asegurándose de que no se pierda los impresionantes detalles arquitectónicos del edificio diseñado por el gran amigo de Miró, Josep Lluís Sert.