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Hoy queremos mostrar el lado más dulce de la ciudad contando la historia, los lugares y las anécdotas de su relación con el chocolate, la semilla sagrada de los antiguos aztecas y mayas que llegó a la Ciudad Condal para quedarse.

Para empezar este dulce viaje bien documentados nuestra primera recomendación es, sin duda, el Museo del chocolate de Barcelona. Situado en el edificio histórico del antiguo convento de Sant Agustí, este museo fue impulsado por el Gremio Provincial de Pastelería de Barcelona. Visitándolo nos acercaremos al chocolate desde muchos puntos de vista: nutricional, gastronómico, lúdico e histórico. E incluso económico porque desde la época de su “llegada”, el cacao y su derivado han sido muy importante en el desarrollo comercial de la ciudad.

granja-viaderEn un principio era un manjar de élite: solo militares, eclesiásticos, aristócratas y burgueses paladeaban el privilegio de este oro líquido de la pastelería. Y decimos líquido porque, hasta finales del siglo XIX, esta popular bebida no comienza a transformarse en un producto sólido. Tabletas y bombones tal como los conocemos ahora son un formato relativamente moderno del chocolate. Conoceremos de forma amena y didáctica el origen, variedades, proceso de transformación y diferentes técnicas pasteleras que convierten la elaboración del chocolate en un arte practicado por famosos maestros. Una vez informados, ya podemos ocuparnos de regalarnos la vista y el paladar recorriendo las pastelerías, bombonerías y granjas más prestigiosas de la Barcelona chocolatera.
Una degustación que despertará nuestro paladar podemos hacerla en los locales de Enric Rovira, famoso experto del cacao que ha trabajado con mucho éxito las más diversas combinaciones de sabores. También es pionero en el maridaje del chocolate y el vino.

Aunque de origen belga, la lujosa tienda de bombones Godiva Chocolatier es una de las más prestigiosas de Europa y la tenemos en Barcelona. La marca, fundada por la familia Daps en los años 20, nos llega desde Bruselas y está liderada por el galardonado Joan Llovet. En pleno centro de Barcelona expone a la venta más de 80 variedades de bombones.
Cacao Sampaka es una tienda de chocolates que lleva años haciendo las delicias de los barceloneses con sus especialidades chocolateras, tan ricas de sabor como innovadoras en forma de presentación y diseño. El maestro chocolatero Oriol Balaguer suele elaborar sus especialidades para esta tienda y fue proveedora hasta su cierre de El Bulli, el archiconocido restaurante de Ferrán Adriá.

La pastelería Escribá, otro clásico de los dulces en la ciudad, ofrece también una cuidada selección de productos con el escriba-ramblachocolate como ingrediente principal y las degustaciones son un festival, tanto en su emblemática tienda de La Rambla como en la de Gran Vía.
Museo para aprender y tiendas para adquirir delicatessen, e incluso podéis apuntaros a los numerosos talleres que se imparten para aprender a cocinar y disfrutar el chocolate. Pero ya os vemos con ganas de hincar el diente. Nada mejor que visitar las populares granjas de la Calle Petrixol en pleno Barrio Gótico. Chocolate a la taza con melindros (con o sin nata, a voluntad)… uuummm, cómo y cuánto se han relamido generaciones de clientes en estos establecimientos. Un clásico muy clásico.

Y para que veáis que el chocolate es el “culpable” de muchas de las bellezas de la ciudad os invitamos a visitar el edificio modernista del Paseo de Gracia, 41 conocido como Casa Amatller. Un encargo del fabricante de chocolate Antonio Amatller al arquitecto Josep Puig que alzó este palacete gótico urbano en mitad de la ciudad.
Los comercios dedicados al arte del chocolate en la ciudad son muy numerosos… tanto que otro día os seguiremos hablando de ellos. Barcelonina espera que disfrutéis de este artículo y del ChocoTour ¡sin ganar muchos kilos!