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Un barrio singular, siglo tras siglo

Antes de ser la metrópoli que conocemos, Barcelona fue una ciudad amurallada y su entorno era rural. Las masías o casas de campo de ese entorno se agrupaban en pueblos o “vilas” y una de las más desarrolladas era la Vila de Gràcia. Poco a poco la ciudad la fue absorbiendo, pero nunca perdió su encanto. Al contrario, hoy es uno de los barrios más atractivos de Barcelona con su mezcla bohemia y multicultural. Sus fiestas que “disfrazan” las calles cada mes de agosto tienen identidad propia y sus habitantes reivindican y protegen en ADN del barrio en mil actividades. En los tiempos que corren es interesante recordar que Gracia, en siglo XIX, consiguió tres veces ser independiente.
Os invitamos a conocer una “pequeña Barcelona” del siglo XVII hoy,  en pleno siglo XXI. ¡¡¡Seguidnos!!!

Las Masías de Gracia

Todavía hoy podemos ver alguna fachada de las antiguas masías que conformaban la parroquia de Gràcia en 1620: Can Tusquets, Can Xipreret, Can Canet de la Riera, sede del actual Real Club de Tenis de Barcelona, Can Mora… Muchas son verdaderas joyas de estilo neoclásico. No faltaron las parroquias ni varios conventos religiosos. El lugar era muy bonito, tanto que con el paso del tiempo algunas familias burguesas de Barcelona construyeron en el Barrio de Gracia su segunda residencia de veraneo.

Barrio de Gracia en Barcelona

Hay muchas calles que se llaman Torrente de…  (Torrent de l’Olla, Torrent d’en Vidalet, Torrent de les Flors…) en recuerdo precisamente a los riachuelos y arroyos que atravesaban los terrenos de cultivo. Pero la calle que acabó imponiéndose fue la que iba directa al centro de la ciudad. Hoy cuesta imaginarlo, pero esa calle de llama Paseo de Gracia y está llena de tiendas de lujo.

Plazas y terrazas,, la fiesta te abducirá

Volvamos al presente. Hoy el Barrio de Gracia es un barrio familiar y al tiempo bohemio. Destacan sus plazas: Plaça Rius i Taulet donde está el antiguo ayuntamiento, la republicana Plaça de la Revolució, la espaciosa Plaça del Sol, Plaça del Diamant que da título a la novela de la escritora Mercè Rodoreda y que recuerda a su protagonista, La Colometa, con una bella escultura, las gitanísimas Plaça del Poble Romaní y la Plaça del Raspall, la familiar Plaça Rovira i Trias con su escultura del famoso arquitecto cuyo plan urbanístico para Barcelona se vio vencido por el de Cerdá.

Plaza de la Virreina Gracia Barcelona

La oferta de bares, tabernas, antiguas bodegas, nuevas vinotecas y restaurantes hay que descubrirla poco a poco porque es apabullante. Clásicos con su oferta de cocina de mercado, los de cocina catalana para comer carne a la brasa con patatas al caliu, calçots o torrades de pa amb tomaquet y embutidos, bares con sabrosas tapas y cañas y restaurantes caseros han visto como se abren paso los restaurantes cocina de diseño, las cafeterías de cup cakes, los restaurantes veganos, coctelerías chics,…  y, por supuesto, restaurantes de comidas del mundo como corresponde a un barrio tan cosmopolita. Disfruta de la gastronomía más variada a cualquier hora del día o de la noche, cualquier día del año. Pero si coincides con las fiestas del barrio ¡alucinarás! La comida y la bebida sale a las calles adornadas con escenografías temáticas en cuya realización cooperan todos los vecinos. Las calles rivalizan entre sí, hay varios premios y categorías y tras una semana de festejos se acaba con cenas de “germanor” y conciertos de todo tipo de música.

Anécdota: Gracia ha sido siempre un barrio popular, habitado por gente obrera pero también un lugar al que la burguesía catalana acudía a divertirse. Este ambiente, especialmente nutrido en época de postguerra, está maravillosamente reflejado en muchas de las novelas del escritor Juan Marsé, uno de los más premiados y reconocidos de la literatura española actual. Recomendamos El embrujo de Shangái o Últimas tardes con Teresa.

Fiestas Barrio Gracia Barcelona

El Barrio de Gracia tiene mucho arte

Además de contar con uno de los cines más emblemáticos de la ciudad por sus proyecciones de arte y ensayo, el cine Verdi, y diferentes teatros (el Teatreneu, el Almería, el Teatre Lliure, fundado en 1976 en la antigua sede de la Cooperativa La Lleialtat, el Jove Teatre Regina y varias salas dedicadas al micro teatro), aquí abren sus puertas muchas de las tiendas de diseño, talleres y salas de exposiciones de Barcelona. Pero por si fuera poco varias de estas calles y plazas están unidas al flamenco y a la rumba y, por consiguiente, a la historia del pueblo gitano en Barcelona: la Plaça del Raspall y la del Poble Romaní son el núcleo de una colectividad perfectamente integrada en el barrio hasta el punto de que se habla del gitano cataláncuyos máximos exponentes musicales son el gran Peret y Antonio González, el Pescadilla, guitarrista rumbero y esposo de la famosísima folclórica Lola Flores.

Anécdota: En la calle Encarnació de este barrio se halla el Teatre Més Petit del Món. Está situado en la planta baja de en una masía del 1890 y ofrece espectáculos teatrales y otros eventos privados.

Gracia alternativa

El mundo rural dio un gran cambio con la industrialización del siglo XIX y el Barrio de Gracia no fue inmune a este cambio. Aquí florecieron muchos talleres y muchas imprentas. El tejido social obrero propició frecuentes movimientos de protesta y solidaridad y esto es algo que aún se respira en el ambiente. Hippies, hípsters, ecologistas, anarcos…  o una mezcla de todo forma parte de la convivencia vecinal. La juventud ha encontrado en Gracia un territorio alternativo propio y eso se ha convertido en uno de sus encantos. No en vano se celebra aquí el Festival de Música Tradicionarius y otros eventos para gente… free.

Gracia modernista

En el distrito de Gràcia parece pequeño, pero se extiende hasta la parte alta de la ciudad y toca los muros del Park Güell, los jardines del industrial Eusebi Güell realizados por la imaginación creadora de Antoni Gaudí.
Uno de los edificios más bonitos de Gaudí está en el Barrio de Gracia, y durante mucho tiempo pasó desapercibido en la pequeña calle de las Carolinas, donde se alzaba un convento las monjas de este nombre, y que recientemente se ha abierto al público es la Casa Vicens, recubierta de baldosas verdes, blancas y amarillas que en la actualidad son como el recuerdo de un antiguo  jardín y una fuente arcoíris que el tiempo ha hecho desaparecer.

Otro arquitecto famoso contribuyó a engalanar el barrio: Domènech i Muntaner con la casa Fuster, hoy convertida en un hotel de lujo, que se encuentra al inicio de la calle Gran de Gracia. Su modernismo moderado y elegante contrasta con el esplendor de El Paluet, también convertido en hotel de lujo, ubicado justo en la acera de enfrente y diseñado en 1906 por Pere Falqués autor de las maravillosas farolas del Paseo de Gracia y las no menos espléndidas del Paseo Gaudí.

Otro edificio señorial y singular el Cases Ramos en la Plaça Lesseps, una estupenda construcción de principios del siglo XX del arquitecto Jaume Torres i Grau (1906) que, os lo comentamos como dato curioso, es unos de los escenarios de la película de Pedro Almodóvar “Todo sobre mi madre” (1999).

Anécdota: Una parte del barrio de Gracia fue ocupada por importantes joyeros con conexiones políticas en el Ayuntamiento como Josep Rosell i Imbert, comerciante de pedrería que, en 1850, tuvo la idea de bautizar con nombres de piedras preciosas las calles y las plazas que todavía existen: calle de la Perla, del Oro, calle Topacio y la plaza del Diamant.

Cases Ramos Gracia Barcelona

El refugio antiaéreo de Gracia

Nos ponemos serios por un momento. Alguna que otra construcción del barrio nos recuerda la amarga etapa de la Guerra Civil que castigó con dureza la ciudad. Algunos puntos del barrio de Gracia eran objetivos de la aviación por la cantidad de pequeñas fábricas que se habían establecido en ellos. La población civil se escondía de las bombas repartida entre los más de 90 refugios habilitados para ello. El de la Plaça del Diamant es uno de los más grandes y una visita guiada por sus interiores subterráneos es imprescindible para honrar la memoria de las pobres gentes que vivieron una guerra o la viven en el presente.

Pero el “barri” de Gràcia es mucho “barri” y no puede acabar aquí. Dentro de la serie de las pequeñas Barcelonas pronto os hablaremos de otros puntos muy originales que se visitan en los tours de Barcelonina: Vallcarca y el Puxet unidos a la ciudad por un viaducto con mucha historia. Hasta pronto, amables lectores. Pepi Bauló