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logo 7 puertasEmpezamos poniéndole peros a la nomenclatura popular. No son siete, son ocho las puertas que se abrían en el edificio que el millonario Josep Xifré i Cases hizo construir en el paseo de Isabel II. Sucedía en Barcelona, cerca del puerto, allá por el 1830 cuando el acaudalado hombre de negocios instaló en esta ubicación privilegiada su casa y sus oficinas. El hombre había hecho su fortuna en Cuba y la había incrementado en Nueva York; era pues un indiano y un tipo de mundo cuyos gustos influyeron en los planos de la magna construcción muy moderna para la época. Para darle aún un aire más cosmopolita, en 1836, se inauguró el lujoso Café de las 7 Puertas. Sí, de acuerdo, siete pero solo porque la octava era la del servicio.
Los arquitectos Josep Buixareu y Françesc Vila recibieron el encargo de Xifré y construyeron la casa sobre un enorme pórtico de columnas jónicas y gran cantidad de relieves en terracota con elementos alusivos a la procedencia de la fortuna de su propietario, a navegantes famosos y a figuras mitológicas. El lugar, cercano a la antigua sede de la Bolsa, el edificio de Correos y la Llotja de Mar, ha estado siempre relacionado con la prosperidad barcelonesa: además del famoso café, han ocupado sus locales numerosos bazares que albergaban parte de la actividad comercial propia del cercano puerto. Hay que aclarar que frecuentemente se confunde la casa Xifré con la casa Vidal Quadras e incluso con la casa Collaso. Ello se debe a la proximidad de las fechas de construcción y a las historias muy similares de las familias burguesas que costearon su construcción.

Los sótanos de la casa Vidal Cuadras, por ejemplo, también acogieron durante años la mítica Sala Monasterio donde actuaron importantes músicos nacionales e internacionales de rock, jazz, blues y músicas de distintos lugares del mundo. Pero además los edificios se relacionan con eventos y anécdotas como que Picasso pintó desde sus azoteas o como que el día 10 de noviembre del año 1839 se obtuvo en este lugar la primera fotografía realizada en España. Así lo atestigua una placa conmemorativa de tan importante acontecimiento. El periodista Josep Maria Carandell, fascinado por la historia de la casa, aseguraba que los Porxos d’en Xifré se organizan en base a ideas masónicas y señalaba como pruebas la combinación del siete con diversos símbolos matemáticos y científicos esculpidos en los frisos.

Pero centrémonos ahora en la historia del restaurante. El primer responsable del establecimiento fue el señor Josep Cuyás que traspasó el negocio a uno de los camareros, Joan Biscamps, y este a Bertomeu Grau. En las primeras décadas del siglo XX, el lugar se convirtió en un café muy famoso por los juegos de mesa y otras actividades sociales como el billar e, incluso, llegó a ser un café cantante. Aún en las piedras de su pared exterior se lee ANTIGUO CAFÉ Y BILLARES. El local se amplió con la compra de la que había sido la primera horchatería de Barcelona, la de Manuel Arnal, el célebre Tío Nelo o Tío Che, que aún hoy sirve la popular bebida en la Rambla del Poblenou. Alrededor de la Exposición Internacional de 1929, es el matrimonio Morera quien toma la dirección del 7 puertas para orientarlo hacia una actividad gastronómica de nivel que convierte el café en restaurante. Un desfile de políticos, periodistas, escritores y artistas se sucederá hasta los años 40 cuando los Morera deciden jubilarse.

Para conseguir su continuidad, la solera de este restaurante no podía más que apoyarse en otro lugar con historia. Cuentan que un anys 50 Joan Solé i Carme Parellada, a la terrassa del 7 Portes elperiodicogrupo de comerciantes de la Llotja convenció al dueño de la antiquísima Fonda Europa, Paco Parellada, para que tomase a su cargo el 7 Puertas. Y, ayudado por su hija Carmen Parellada y su yerno Joan Solé, así lo hizo en 1942. Desde ese momento la fama y prestigio de los fogones del 7 puertas no ha hecho más que crecer. Hoy su actual propietario Francesc Solé Parellada, nieto de don Paco, celebra los 175 años del establecimiento decidido a que siga siendo uno de los referentes gastronómicos de Barcelona a nivel internacional. A pesar de que los turistas lo llenan a diario, el local no ha perdido ni un ápice de su sabor local y es muy respetuoso siguiendo las tradiciones catalanas: la Pascua, el día de Sant Jordi, la Mercé, Sant Joan… Un detalle que se advierte en el personal que atiende a la clientela, algunos de ellos con más de cuarenta años de su vida dedicados al 7 puertas. Su piano, sus salones, sus paredes tapizadas con firmas de clientes ilustres o cuadros de famosos artistas… cada detalle nos habla de que 175 años de historia de la ciudad andan sobre los manteles de este lugar. Para la que esto escribe, el 7 puertas siempre será el lugar en el que sus padres celebraron su primer año de casados. Historietas de la Historia.