Seleccionar página

Desde hace mucho tiempo es uno de nuestros genios más internacionales. Incluso en la época del franquismo, en la que España estuvo más aislada y casi oscurecido el mundo de la cultura, el pintor Salvador Dalí y Doménech logró fama y reconocimiento mundiales. Con su excéntrica personalidad y su innato sentido del marketing cultural avant la lettre colocó lugares de la provincia de Girona como Cadaqués, Figueres, Port Lligat o la Costa Brava en el mapa turístico de los años 60 y 70.
Hoy, veinte seis años después de su muerte, la “marca” Dalí sigue funcionando con fuerza en el mercado cultural. Barcelonina os propone acercaros a este extravagante artista trasladándoos a esos lugares que se han convertido en verdaderos “santuarios” de peregrinación para cuantos admiran su obra y su vida. Hablaremos de los tres puntos principales de la ruta.

Figueres

museo-dali-figueres http://barcelonina.comEn la localidad de Figueres, provincia de Girona, se encuentra el Teatro-Museo Dalí ocupando el edificio del antiguo Teatro Municipal de la población que, después de la Guerra Civil, había quedado en ruinas. El propio Dalí la eligió como sede de su patrimonio artístico que quedaba así por siempre ligado a la localidad que lo vio nacer y morir. La construcción, que corona sus azoteas con numerosas reproducciones de huevos gigantes, alberga cuadros pero también esculturas y composiciones que escapan a una catalogación convencional. La palabra “teatro” en la denominación del edificio ofrece una muy buena pista de uno de los conceptos creativos básicos de Dalí: la escenografía. En toda la localidad encontraremos muestras de la gran influencia del artista en el lugar y no solo en el merchandising. Los habitantes de Figueras tienen una manera muy personal de hacer que la memoria de Salvador siga muy viva entre ellos.

Castillo de Púbol

En 1968, Salvador Dalí compró un conjunto arquitectónico formado por un castillo del siglo XI y una iglesia fechada en el siglo XIV. Lo restauró a su peculiar manera y, convertido en magnífica mansión, lo regaló a su compañera y musa, Gala, que lo utilizó como residencia privada hasta su muerte en 1982. Allí pertenecen las míticas imágenes del Cadillac azul, las esculturas de elefantes-jirafa en el jardín, la sala oval con una silla trono para su dama… todo en un sentido entre medieval y romántico de las relaciones amorosas, del tiempo del amor cortés. Dicen que él no la visitaba sino recibía una invitación del puño y letra de la propia Gala.

Port Lligat (Cadaqués)Port Lligat, Dali's house in Cadaqués ttp://barcelonina.com

Aunque viajó por todo el mundo, se retiró al Castillo de Púbol para pasar sus últimos años y quiso morir en Torre Galatea, construcción vecina al Teatro-Museo, Salvador Dalí creó su verdadero hogar junto a su esposa Gala en este privilegiado enclave del municipio de Cadaqués, Port Lligat. Lligat, que en catalán significa “atado”, es precisamente la manera en cómo se han creado insólitos lazos entre la cultura mediterránea y el surrealismo. En el interior de esta gran casa, Dalí creó un universo propio donde trabajar pero también en el que se celebraron sonadas fiestas y performances. Por sus dependencias pasaron Mía Farrow, Amanda Lear, Walt Disney, John Lenon, Andy Warhol, Rachel Welch, Francoise Hardy,… todo un universo que nos habla del arte en el siglo XX. Imprescindible visita.

Y para descansar de la intensidad daliniana, un paseo por el pueblo de Cadaqués que por sí solo merece un, bien, no uno sino cientos de artículos enteros. Es, sin duda, unos de los pueblos con más charme y personalidad de la Costa Brava y no solo Dalí supo apreciar su atractivo: son muchos los artistas de toda índole que lo han elegido como lugar de residencia y reunión convirtiendo este pueblito de pescadores en un centro de atracción irresistible para creadores e intelectuales. Desde allí, trasladarse a Port Lligat es tan sencillo que puede hacerse caminando. Y para los enamorados de los paisajes naturales una recomendación: excursión obligada al cercano Parque Natural de Cap de Creus. Ya sabéis que en los cabos parece que se acaba el mundo pero en realidad se vislumbran otros, allá en el horizonte. Hasta la próxima, Barceloninautas!